La Matrix, el útero cósmico, Malkut.
El movimiento constante confiere al ser una especie de placer en permanecer allí. Las imágenes de la realidad son puros colores y formas en movimiento; las emociones percibidas son abrumadoras; los momentos entre la inhalación y la exhalación son infinitamente largos.
Constantemente se alternan nacimiento y muerte, placer y dolor, y siempre todo vuelve a empezar. Sin respiro, sin parar. Sigue leyendo