Mundo Originario

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Múltiples culturas rinden culto a la Naturaleza. Desde la Selva, hasta las Montañas, todos rinden su devoción a Madre Tierra.

 

Testimonio Ceremonia de Ayahuasca por mirta Roldan

2 de noviembre de 2012

Cuando sentí la necesidad de una purga general de mi organismo, a nivel físico, mental y espiritual, recordé las experiencias que mis amigas colombianas habían tenido con el Yagé o Ayahuasca y empecé a buscar por internet quién en Argentina ofrecía la ceremonia. Fue así como llegué a Urkumanta, con la confianza de que lo que buscamos con fe, autenticidad y esperanza en nuestra sanación nos recibirá con esa misma energía y nos cobijará. No me equivoqué. Sylvia y Jorge son hermanos en la búsqueda de la luz, lo percibí desde mis primeros contactos vía mail y vía telefónica con Sylvia.

Fui confiada, dispuesta, abierta a la experiencia. Días antes empecé a prepararme lo más que pude siguiendo la dieta recomendada, leyendo, viendo videos, haciendo oraciones, cantando ícaros y canciones medicina. Recibí la Ayahuasca entregada, con mucha fe, pidiendo por mi sanación y contenta de que quien oficiara la ceremonia fuera una mujer, doña Asencia, en pleno 2 de noviembre, día de los muertos en México. Una gran ventaja fue que Sylvia y Jorge realizaran una meditación previa, con hermosos cantos y sonidos de instrumentos. Eso me relajó muchísimo y me dejó con mejor disposición aún para tomar el brebaje. Pese a ser espeso y un poco amargo, pasó por mi garganta sin inconvenientes ni traumatismos. Antes había aspirado un poco de humo de tabaco.

La experiencia fue hermosa. Yo temía un viaje duro, oscuro, tener que ver de frente todo lo feo de mi historia y atravesar un túnel negro. Pero no fue así. Creo que el túnel lo he estado atravesando de modo consciente, por medio de mis trabajos terapéuticos en México y en Argentina. Lo que la planta hizo fue reforzar mi convicción en que voy por el camino correcto. Fue como una palmada en el hombro: “lo estás haciendo bien, sigue así, continúa adelante”.

Y las visiones que se me presentaron fueron de una gran conexión con el cosmos, como si yo, una personita pequeña, con todo este trabajo de sanación que vengo realizando en mi interior, estuviera aportando su granito a la armonía universal. Vi la alineación universal y todo cobró sentido, todo cerró.

Vi también las múltiples dimensiones de la realidad. Esta que conocemos es solo una de múltiples dimensiones, de múltiples modos de manifestarse la realidad. Lloré mucho, pero con gratitud, con un sentimiento de plenitud y de agradecimiento por la perfección: ¡todo es perfecto! No podía parar de repetir ¡todo es perfecto! ¡Y gracias por esta perfección! Y lloraba. Entonces la chamana, una hermosa anciana india del amazonas peruano, me hizo una curación individual, me sopló tabaco, me puso agua floral, me hizo un masaje. Y yo sentí la selva, sentí el amazonas, el poder de los árboles milenarios se me manifestó en toda su inmensidad y yo daba las gracias, gracias por el amazonas, gracias a doña Asencia por su presencia, gracias madre selva, madre tierra, por toda esta belleza.

Y mi dolor, mi búsqueda, mi llanto formaban parte de la perfección y de la inmensidad del todo, y estaban bien, no tenía que luchar contra ello sino aceptar. La gran lección de la toma fue aceptación, ACEPTACIÓN.

Después de eso las sensaciones físicas fueron placenteras, sentí plenitud, ganas de abrazarme a mí misma, de mimarme, certeza de mi belleza, de mi luminosidad. Y reí, reí mucho. También hubo un momento de comprensión de la matematicidad del universo. Todo es matemático. Todo es perfecto. Todo encaja. Y mi vida, mi proceso, encaja dentro de esa perfección.

No vomité, pero sí tuve diarrea. Todo se dio armónicamente, sin obstáculos. simplemente fui al baño un par de veces listo. Hice una segunda toma y creo que hasta ahora sigo experimentando los efectos de la planta. Es muy poderosa, una gran maestra. Fue como verme en un enorme espejo interior, pero a la vez astral, sideral, transpersonal.
Deseo repetirlo!

Carta de reconciliación conmigo misma

Amada Alma:

La guerra pertenece a otra época, a otro momento. Ahora puedes liberar la energía que usabas para pelear e invertirla en crear. Puedes ser creadora. Puedes ser una con la divinidad. La divinidad Padre, Madre, hijo, todos en uno, está en ti. Bendita seas. Paz seas. Feliz seas.

Te felicito por estar trabajando tan intensamente en tu sanación, por tener el tesón, la valentía y la inteligencia necesarios para indagar en las profundidades de tu interior. Es interesante observar los paisajes que has ido descubriendo, las ciudades que has ido formando adentro tuyo con el paso de los años. Esos paisajes, esas ciudades, han sido lugares que necesitabas para aprender y crecer. Has vivido cada momento intensa y apasionadamente, como es tu estilo. Lo has dado todo sin miramientos ni contemplaciones. Has sido generosa y también temeraria.

Ahora estás en medio de un tránsito hacia un nuevo paradigma. Sientes el cambio en ti. Sientes cómo los viejos patrones, los viejos modos, las viejas configuraciones, se flexibilizan. Los edificios, las montañas y los árboles de tus paisajes y ciudades empiezan a tambalearse en forma de ondas. Son ondas que bailan, que se relativizan, que se preparan para los cambios.

Descubres que es el momento de cesar la lucha. ¡Ya no hay más lucha! Ya no hay más necesidad de luchar. ¡Qué liberador! ¡Qué maravilloso! ¡Qué mágico! Tu cuerpo no lo cree aún, tu mente se resiste a aceptarlo. De ahí esa incomodidad, esa zozobra, ese malestar físico que no termina de irse. Pero se irá. Un buen día se irá y todo tu ser entrará plenamente en un nuevo estado de gozo en el que te sentirás ligera, en el que viajarás liviana, en el que habrás dejado atrás tantas cargas y podrás volar a donde lo desees, sin limitaciones.

Mujer, mujercita, bellísimo ser portador de la energía yin: puedes dejar a la niña asustada y confundida del pasado en el pasado. Ese es su lugar. Esa niña atormentada, adolorida, asustada y enojada quedó ya muy atrás en tu historia. Ahora eres toda una mujer. Ya eres la mujer que siempre soñaste ser. Ya llegaste al final de la escalera. Subiste peldaño a peldaño, te esforzaste, sorteaste todos los obstáculos que se interpusieron. ¡Lo lograste! Y eso te hace hermosa, te hace fuerte, te hace madura. Ya estás preparada para ser madre. Ya estás preparada para procrear. Ya puedes y quieres dar vida. Eres vida. Eres salud. Eres amor. Tienes en ti todo lo que necesitas. Eres perfecta. Eres divina, porque la divinidad está en ti. Ya no te hace falta nada. Ya no te hace falta nadie. Estás completa. Estás lista para ser feliz. Estás lista para fundar la familia que tanto has anhelado y extrañado.

Puedes dejar tu pasado en el pasado. Suelta esa carga. Puedes dejar tus peleas atrás. Ya no las necesitas. ¿Para qué pelear? ¿Para qué oponerse? La vida es perfecta. El universo es perfecto. Acepta la existencia con humildad. Acéptate a ti misma con la humildad de saberte parte del universo. Tus errores han sido parte del devenir permanente de la energía universal. Ama tus errores. Perdónate. Amate a ti misma. Acéptate.

Tu ego ha sido déspota y tirano. Tu ego se ha victimizado. Tu ego se ha llenado de vanidad. Tu ego te ha llevado a mil batallas que ya no son necesarias. Puedes dejar a un lado el ego y rendirte al poder de Dios. Puedes decir “ego: te jubilo”, “ego: te perdono”, “ego: ya no te necesito”. Puedes encontrar la paz. Puedes estar en paz. Puedes sonreír y disfrutar de tu nuevo estado de ligereza, de presente, de sabiduría, de amor.

Estás rodeada de cosas hermosas, porque eres hermosa. Estás rodeada de amor, porque eres muy amorosa y dulce. Disfruta de todo ese amor.

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