Mundo Originario

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Múltiples culturas rinden culto a la Naturaleza. Desde la Selva, hasta las Montañas, todos rinden su devoción a Madre Tierra.

 

Adicción en nuestra cultura

Adicción

¿Qué es la Adicción?

En el sentido tradicional la adicción es una forma de dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación debido a la satisfacción que esta causa a la persona. En su sentido etimológico, «adicto» proviene del latín, que denotaba al deudor que, por falta de pago, era entregado como esclavo a su acreedor. 

En otras palabras, se podría decir que la adicción es una conducta que esclaviza a la persona en una relación de dependencia basada en la búsqueda y gratificación de placer.

Raíz cultural de la adicción

A modo de introducción diría que el modelo cultural actual sería el primer eslabón de la cadena en la construcción de la personalidad adictiva. Necesita crear la idea en la población de que el valor personal depende de las posesiones y de la competencia, “uno vale por lo que tiene y por lo que tiene con respecto al que no tiene”. En otras palabras “necesita crear consumidores”, gente que esté convencida de que la integridad personal o status solo es consecuencia de los bienes que se tengan o logros que se alcancen.

La moda, los deportes, el juego, los medicamentos, el turismo, y así todo en estos tiempos está impregnado por la manipulación del deseo que orienta a las personas hacia el consumo. Esta forma de manipular las ideas de la gente está sostenida por una ciencia dedicada al estudio de los procesos del pensamiento en relación a los sentimientos y las conductas. Estos servicios son contratados por aquellos que quieren ingresar un producto al mercado.

Partidos políticos, empresas, corporaciones, organizaciones tanto civiles como comerciales se valen de estos recursos para conseguir adeptos o compradores por medio de la manipulación de la opinión, los gustos, y las aversiones también. El hombre común de estos días no imagina hasta qué grado se encuentra condicionado por fuerzas de las cuales no es consciente, y que hacen que su vida tienda a convertirse invariablemente en una esclavitud voluntaria. Y son los  adolescentes la población más vulnerable, ya que recién comienza su búsqueda por encontrar un lugar en el mundo y si no tiene, además de libertad para decidir, un buen apoyo afectivo familiar que lo respalde y lo cuide, correrá el riesgo de perderse en su búsqueda.

La Adicción como enfermedad

Dentro de este sistema social, las adicciones son excesos que deterioran la calidad de vida. Estos excesos no solo se refieren a las drogas, legales o no, sino también a diversos productos y conductas que, por un lado generan dependencia en el que la consume y por el otro divisas a los interesados que las venden.

Desde esta perspectiva se podría decir que la adicción solo es enfermedad cuando por su intensidad va deteriorando el bienestar tanto individual como del entorno donde habita la persona. Cuando la adicción se convierte en una obsesión que llena el tiempo de cada día, acompañada de conductas con el único propósito de obtener el objeto deseado que llenará un vacío, entonces ya entramos en el campo de las desviaciones en donde se debe actuar para corregir esto con el fin de impedir un deterioro aún mayor en el orden familiar, laboral, y en otros campos de vida social. Muchas veces, y cuando la persona es adicta al consumo de sustancias, sus conductas pueden llevarlo inclusive a cometer actos despiadados contra sus seres queridos, como robar o agredir, para lograr satisfacer su deseo.   

El despliegue adictivo siempre es psicológico pues está ligado al deseo, a esto puede agregarse la dependencia a un nivel orgánico cuando se trata de adicciones a sustancias que alteran en gran forma la biología del organismo.

Nos encontramos con una vasta gama de patologías adictivas como las drogodependencias, compradores compulsivos, adictos al juego, al trabajo, a la comida, al sexo, y también aparecen nuevas adicciones como a la cirugía estética, tan de moda en la actualidad. En fin, la lista de adicciones podría llegar a ser interminable.

Drogas externas, Drogas internas

Ante todo, cabe aclarar que la palabra “droga” es utilizada comúnmente para aquellas sustancias que producen adicción, sin embargo, es importante distinguir que el significado de droga es toda sustancia química que tiene efectos biológicos conocidos en humanos y animales, siendo los alimentos excluidos de esta definición a pesar de que también producen efectos fisiológicos. Si uno lee el prospecto de toda medicación verá que sus componentes son “drogas”, que afectan la fisiología del organismo con un fin terapéutico específico en el caso de los medicamentos.

Pero también están las drogas que fabrica nuestro cuerpo para adaptarnos a las diversas situaciones que nos toca vivir. La droga por excelencia de un sistema social altamente competitivo como el nuestro es la “adrenalina”, neurotransmisor que nos permite reaccionar a las situaciones de estrés y mantenernos en estado de alerta. Se podría pensar entonces que las personas adictas a determinadas actividades también estarían buscando elevar el nivel de  sustancias que elaboran el propio cuerpo. Ejemplos de esto sería: Gente adicta a actividades de alta competición, a deportes de alto riesgo que producen niveles altos de estrés, otro ejemplo también, orientado a la comunicación, se ve en personas que buscan relaciones conflictivas donde pueden descargar su agresividad pues les resulta estimulante.

Circuito dependiente en su relación con las drogas

La experiencia placentera: Existen varias razones para que alguien adhiera a estas sustancias. Es común que se utilicen para reducir las tensiones del estrés que le produce su actividad diaria, como estimulante, para superar una inhibición, o también como escapismo de la realidad opresora que pueda afectar a la persona como puede ser el desamparo social o familiar. También están los que buscan experiencias que les brinden la posibilidad de ver y sentir más allá de la racionalidad del mundo cotidiano, con un fin de autoconocimiento filosófico. Todas estas razones estarían fundamentadas por la “búsqueda de placer.

Pero, para que se establezca una relación adictiva con estas sustancias se necesitan de cuatro variables: La experiencia placentera, el deseo, la tolerancia, y la dependencia.

El deseo: Nace del recuerdo de la sensación de bienestar que ha producido la sustancia y al mismo tiempo activa el anhelo de repetir la experiencia para conseguir la repetición de la experiencia sentida.

La tolerancia: El organismo se va acostumbrando a los efectos que la droga le produce, entonces la persona necesita aumentar la cantidad para lograr el mismo efecto. Siente la dismunición del efecto y esto lo lleva a sentir  que le falta, produciéndole malestar.

La dependencia: Los elementos anteriores darían las bases para establecer el circuito de dependencia esquematizada en esta imagen. Esta dependencia puede ser del orden de lo físico, cuando el cuerpo requiere de la presencia de la droga para evitar síntomas traumáticos, o de lo psicológico, más referido a las emociones en cuanto a la satisfacción del placer o a la evitación del dolor. 

A esto se agrega que cuanto más temprana es la edad en que se establece la adicción más intensa es la relación y más difícil es de erradicar.

Signos a tener en cuenta para detectar adicción

Cuando hay adicciones se producen cambios en la persona en distintas áreas de su vida, no siendo tan evidentes al principio cuando se trata de adicción al alcohol o a medicamentos legales como analgésicos y tranquilizantes.

Conductual:

  • Perdida de los intereses o pasatiempos habituales, deportes o actividades favoritas.
  • Alteraciones en el humor, nerviosismo, agresividad o rebeldía persistente, o mutismo con cambos repentinos de alegría que no siempre están en sintonía con el momento.
  • Cambios en conductas como de la alimentación, no come o come demasiado o trastornos del sueño, como discontinuidad en el dormir, solo duerme de día.
  • Descuidado con su presentación personal

Físico:

  • Ojos vidriosos o inflamados, congestión nasal.
  • A veces puede observarse cierta palidez o fatiga constante.
  • Olor o aliento inusual

Social:

  • Si es un adolescente puede disminuir en el desempeño escolar faltando a clases, o en el caso de un adulto con su trabajo.
  • Cambio de amistades, con grupos de personas que están en el ambiente de las drogas, porque se sienten aceptados y desarrollan un sentimiento de pertenencia en donde pueden ocupar la mayor parte del tiempo conversando sobre drogas, sus efectos y cómo conseguirlas.
  • Como consecuencia de su necesidad de consumo, si no tiene dinero probablemente robe dentro o fuera del ámbito familiar para proveerse de droga.
  • Conductas de evitación hacia sus familiares.
  • Miente o esconde elementos de consumo por temor a que lo delaten.
  • Tiende a no reconocer que es adicto.

 

Algunos de estos signos pueden también indicar otros problemas. En todo caso, ante esta situación, los que conviven con la persona afectada, o los padres en el caso de adolescentes, deben demostrar preocupación y cercanía dialogando abierta y francamente sobre todo lo relacionado con el alcohol o las drogas.

Tratamientos y rehabilitación

Se podría decir que tanto en adicciones a sustancias como a las conductas hay un componente importante que es la existencia de necesidades no satisfechas en el pasado, olvidadas o no, que están siendo reemplazadas por esta adicción en el presente con el intento de satisfacerlas. A modo de ejemplo, una persona que ha experimentado en la infancia la indiferencia de sus padres, y en la actualidad convive con un sentimiento de vacío que lo lleva a reemplazarlo con una adicción al juego, mientras juega se siente pleno, hasta que pierde todo y nuevamente aparece ese sentimiento de vacío que lo llevará otra vez a jugar. Ante el mismo ejemplo se podría cambiar la adicción al juego por la cocaína, sustancia que pasa de ser un gran estimulante un gran depresor, activando el deseo de volver a repetir la experiencia del consumo.

Objetivos principales de todo tratamiento

No solo ayudar a la persona a abstenerse del consumo o del hábito es el fin del tratamiento, sino también promover un cambio global en su estilo de vida dentro del campo de los valores personales, brindarle apoyo y recursos personales para una buena inserción dentro del campo laboral o educativo, y por sobre todo ayudarlo a crear su propio sentido o misión en el mundo, dicho de otro modo -para qué vivir-. A veces la familia que quiere resolver el problema es también la que lo ha generado, y necesita replantear su posición frente al afectado. Muchas veces el adicto es el efecto de un desequilibrio no reconocido por su familia, siendo ésta la que también debe hacer cambios para lograr una mayor coherencia y unión. Son muchas las aristas a investigar que pueden aparecer en cada caso.

En cuanto a la recuperación total de la persona, la evaluación oficial de Programas de Tratamientos realizada por el Observatorio Argentino de Drogas que depende del Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico), concluye que, en números, 7 de cada 10 personas que se encuentra en tratamiento en el país, ya había hecho uno con anterioridad. Es decir, el 70% de los pacientes son reincidentes [1].

Diversas disciplinas trabajan para que se alcancen estos objetivos de tratamiento

Desde la psicología

La psicoterapia individual: Trata directamente con la persona con el fin de ayudarlo a superar la adicción y a que promover cambios en sus conductas que le permitan mejorar su calidad de vida.

La psicoterapia familiar: Aborda a la familia que es parte importante del tratamiento, forma parte del problema en su contexto y también de la solución.

La psicoterapia grupal: Brinda el soporte de personas con la misma problemática que ayudan en la comunicación y a la elaboración de soluciones, al mismo tiempo apoyan, dan sostén emocional y sentimiento de pertenencia, de que no está solo con el problema.

Asambleas multifamiliares: Es un espacio para que las familias puedan hablar, opinar o intercambiar experiencias y sentimientos en relación a la problemática de la adicción de sus hijos, permitirá reducir sus angustias y culpabilidad. También estos encuentros fomentan la generación de recursos que produzcan cambios en la relación con sus hijos y cambios dentro del sistema familiar.

Desde la Medicina

La psiquiatría: Aporta la medicación que en determinados momentos es necesaria para ayudar a la persona a que pueda superar los síntomas producidos por la abstinencia a la droga.

La medicina general y multidisciplinaria: Estas personas suelen tener afecciones físicas por falta de cuidado hacia su cuerpo, o como efectos secundarios que algunas drogas causan, hacen que necesiten un sostén médico de diversas incumbencias.

Desde otras disciplinas

Talleres de creatividad y oficios: Arte terapia con los pacientes, talleres terapéuticos, pedagógicos, aprendizaje de oficios, con el fin de ayudar a insertarse en las diversas áreas de la vida cotidiana y a su vez llenen sus momentos de ocio por Ej. Taller literario, pintura, dibujo, artesanías, teatro, musicoterapia, creación de huertas.

Deportes y Actividad física: Con el fin de que los pacientes puedan lograr una aceptable salud física y mental.

Comunidades terapéuticas

La comunidad terapéutica es un recurso en el que un grupo de personas comparten sus experiencias en un clima de tratamiento familiar donde el paciente no tiene acceso a ningún tipo de sustancias.

Una característica esencial en la comunidad terapéutica es el establecimiento de una intensa experiencia grupal en convivencia, convirtiendo al paciente en sujeto activo y protagonista de la dinámica comunitaria, compartiendo las normas y roles impartidas por los terapeutas, involucrándose en el buen funcionamiento del grupo.

En las cuales la principal regla para un tratamiento es la de abstinencia (no droga). Como reglas secundarias (no sexo – no violencia).

Se implementa el castigo, la disciplina y tratamiento, que es lo propuesto por los representantes de la sociedad, la ley, en estas instituciones se refuerza el espíritu de reprimir el delito.

Centros de día

Con tratamiento individual y grupal, con permanencia en el predio de media jornada, para pacientes con expectativas de estudio o trabajo. Se llevan a cabo actividades terapéuticas con modalidad de talleres. Están organizadas con el fin de prestar la atención más adecuada a las características personales de cada persona. Visto el diagnóstico y el grado de adicción, se fija un proceso terapéutico específico que se aplica y se revisa periódicamente para adaptarlo a las nuevas situaciones surgidas. Se considera importante la atención a la familia, para darle un apoyo esencial y mejorar la calidad de la convivencia en todo el ámbito familiar.

Hospital de día

Tiene las mismas características que el centro de día pero de 8 horas, para pacientes sin expectativa de estudio o trabajo durante el tratamiento.

Internación domiciliaria

Básicamente, la persona tratada estará en su casa pudiendo realizar salidas controladas por el equipo tratante. Puede colaborar un acompañante terapéutico en esto.

Tratamientos no convencionales que van ganando terreno

Existen diversos tratamientos alternativos, de los cuales los siguientes están siendo centro de investigación por sus buenos resultados. Son plantas que desde tiempo inmemorial culturas arcaicas han utilizado como herramientas, a través de sus chamanes, para ayudar a las personas de su comunidad a tener experiencias de índole espiritual y de trascendencia.

Ibogaína

El proceso, que podría definirse como alternativo, se basa en el uso medicinal de la iboga, árbol de origen africano. Es un tratamiento que en Estados Unidos y parte de Europa occidental es ilegal, pero que en México y Canadá, entre otros países, va en franco crecimiento.

Sus defensores lo definen como lo más cercano a una panacea en lo que se refiere al combate a la drogadicción, pero su uso es aún tema de debate mediático en Estados Unidos. Algunas pruebas han documentado su utilidad, aunque su aprobación como medicamento se mantiene atorada en Washington ante la falta de más estudios. Varios gobiernos, como el estadunidense, la tienen en su lista de sustancias controladas. En México no existe ley alguna sobre su consumo.

Según Clare, del Centro Pangea (Nayarit, Mexico), el proceso es simple, previa valoración médica para descartar enfermedades que puedan poner en peligro su vida, el paciente es admitido en la clínica, en la que permanecerá por un espacio de 10 a 14 días. Durante ese lapso, dependiendo del caso, se le administrarán de una a varias dosis de ibogaína, mediante las cuales entrará en una especie de trance o “sueño”, un estado de introspección profunda. Al final, si el tratamiento marcha conforme a lo planeado, dejará la adicción de lado. La demanda en esto centros es elevada e incluye a personas de distintos continentes, incluida Oceanía.

Más información:
http://es.wikipedia.org/wiki/Tabernanthe_iboga
http://www.espolea.org/uploads/8/7/2/7/8727772/vj-iboga-brun-es.pdf

Ayahuasca

Es una sustancia de utilidad en ciertas aproximaciones terapéuticas y de autoconocimiento, y está siendo estudiada desde hace tiempo por médicos, farmacólogos, psicólogos y psiquiatras de todo el mundo como herramienta para diversos problemas, con especial relevancia en ayudar a los sujetos a romper con los procesos y hábitos dañinos para sí mismos y para otros. De hecho, su uso en tratamientos de desintoxicación y adicciones es un hecho en países como Brasil y Perú configurándose como uno de los tratamientos más punteros para las farmacodependencias.

La ayahuasca puede ser una terapia efectiva en el campo de la psiquiatría y la psicología en el tratamiento de la depresión y la ansiedad así como los problemas de personalidad y la esquizofrenia. Su compleja farmacología, muy relacionada con la sinergia existente entre diversos alcaloides, al tiempo que la escasa toxicidad demostrada por los diversos y ya numerosos estudios científicos que se van elaborando, es uno de los aspectos más relevantes de este preparado vegetal.

En Perú existen Centros en donde trabajan médicos en conjunto con curanderos que brindan sus conocimientos ancestrales acerca del uso de determinadas plantas desintoxicantes que administran a las personas que ingresan a sus Centros. La Ayahuasca es una de ellas como parte de la ingesta, las personas participan de forma grupal en determinados ritos arcaicos dirigidos por estos curanderos como parte del trabajo de desintoxicación del cuerpo y del “alma”.

La ayahuasca ha sido declarada patrimonio cultural del Perú y Brasil para ofrecer mayor protección a la bebida, a los ritos y a la cultura asociada a su uso. El uso de la ayahuasca en países como el Perú, Brasil, Ecuador y Estados Unidos de América está amparado legalmente por el reconocimiento de sus usos tradicionales y religiosos en el propio marco que sirve el reconocimiento jurídico de los derechos de los grupos tribales nativos así como de instituciones religiosas como la Unión do Vegetal o el Santo Daime

Más información:
http://es.wikipedia.org/wiki/Ayahuasca http://www.takiwasi.com/esp/tt01.php http://www.urkumanta.com/encabezado-notas-medicina-natural/notas-medicina/plantasdedietasamazonicas

Conclusiones finales

Las adicciones pueden se vistas de muchas maneras, pero cuando se ve afectada la salud, cuando la persona se va deteriorando lentamente, en sus vínculos y en su fortaleza para sentirse libre; cuando se ve afectada además la salud de sus familiares, entonces es necesario recurrir a gente o instituciones especializadas en esta temática que cada vez está afectando a más personas en esta sociedad.

La unión familiar es uno de los factores más importantes para la curación, pues la adicción no es otra cosa que un síntoma de un desequilibrio que no solo abarca al individuo en particular, sino a todo un sistema de convivencia y familiaridad en donde la persona convive.

Las razones por las cuales un individuo puede caer en una situación de dependencia, llámese adicción, pueden ser diversas, pero hay un factor que las agrupa a todas, y es la falta de un “sentido de vida” que le permita descubrir de manera constructiva otras maneras de acceder a lo que anhela, y que es estar bien.

Una de las adicciones, y hasta podría decirse que es la base de todas las demás, es justamente la adicción al deseo mismo. En otros tiempos, el deseo estaba al servicio de las necesidades y de las apetencias en cambio, hoy en día, muchas de las apetencias y necesidades son creadas por el deseo. Este se ha convertido en un hábito, una forma de vida que nos lleva a pensar invariablemente en que “algo hay que hacer o tener”. Estos deseos, asentados sobre una sensación de ansiedad generalizada, se hacen más tangibles cuando uno ve cómo viven las comunidades alejadas de los centros urbanos, en donde la inundación de estímulos promovidos por la tecnología y el marketing son remplazados por otros mas elementales y en armonía con los que provee la naturaleza. 

Notas:

Algunos organismos oficiales que brindan información y servicios:

Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico: www.sedronar.gov.ar

Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires http://www.sada.gba.gov.ar/

Secretaria de Niñez Adolescencia y Familia de la provincia de Córdoba: http://senaf.cba.gov.ar/


[1] Diario Clarin – Sociedad, 19/10/2011

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