Mundo Originario

Mundo Originario

Múltiples culturas rinden culto a la Naturaleza. Desde la Selva, hasta las Montañas, todos rinden su devoción a Madre Tierra.

 

Formación del estado meditativo

De aquí en adelante es explicado el estado meditativo

El estado meditativo consiste en una particular actitud en donde los movimientos perceptivos de la conciencia se detienen.
Esta detención impide que la mente impregne a los objetos de mundo con atributos de memorias relacionadas a otras experiencias.
La consecuencia al alcanzar esta detención es la renunciación a esas partes proyectadas de la memoria y la integración a una visión global sin precedentes.
Estos atributos que la conciencia otorga proceden de un conocimiento lingüístico y narrativo que, construido con historias e imágenes de otros tiempos, inciden de momento a momento creando una realidad alterada por los significados que esos conocimientos le confieren.
Ella, a través de la educación y del entrenamiento racional es condicionada a percibir de esta manera tan particular, dándole al marco narrativo de las palabras valor de verdad por sobre lo visto. En esta dimensión de los pensamientos es que habitan el apego, la evitación y la idea del yo moviéndose entre ambos.
El gran trauma por el cual transita parte de la humanidad consiste en un desequilibrio entre las fuerzas que permiten el acceso y la construcción de la realidad. La mente racional, altamente sobrecargada de ideas sobrepasa a la mente contemplativa produciendo una visión de la realidad fragmentada por ideas sobre el significado de las cosas.
El que alcanza la completa renunciación, logra comprender y experimentar la vida en términos de procesos fluidos en permanente transformación, en lugar de cúmulos de conceptos estáticos llenos de significados y relaciones con historias personales. La consciencia alcanza una cualidad tal, que la fuerza de los opuestos le es indiferente debido al poder contemplativo global que ésta adquiere al transformarse de un estado perceptivo de significados en un estado meditativo del cual el anterior pasa a ser una particularidad.
Esta visión global o estado meditativo solo puede ser dado por el don contemplativo de la mente.
La activación de este don es el principio del proceso de integración de la conciencia y superación de la división.
La contemplación acentúa la atención en el movimiento del mar de la consciencia y no en sus contenidos, estos simplemente emergen de la misma manera que las olas en sus aguas.
Al principio la experiencia contemplativa puede resultar extenuante, como navegar en un río de aguas turbulentas, los pensamientos van y vienen, llegan los recuerdos, el malestar, físico o mental, el aburrimiento o la apatía, y otras cosas que incitan a abandonar. Estas distracciones solo pueden ser abolidas con constancia y persistencia. Así como se ha entrenado a la consciencia en el uso de la razón para tratar dentro de los límites del pensamiento y los significados, así también deberá crecer el otro brazo de la balanza, el que permite solo ver sin los límites, completando la obra visionaria que a cada momento da sentido a todo.
Porque la vida es una obra de teatro, los pensamientos son los actores y estos se despliegan en un escenario que les otorga sentido. Sin poder ver ese escenario, difícil será encontrar el equilibrio en nuestro corazones.
A medida que el poder contemplativo de la mente se fortalece el estado meditativo se vuelve más estable e intenso.

Urkumanta

 

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